Hoy Dios me llena de dicha dándome la oportunidad de llegar a la edad de 23 años, una edad donde mi parte juvenil y adolescente se choca inevitablemente con mi parte adulta. Es difícil definir cual debe quedarse pero por ahora he decidido que trataré lo más que pueda por mantener una balanza de ambas, porque no quiero dejar de lado la magia que envuelve la juventud, la ilusión y el sonreír cada día creyendo que puedo cambiar el mundo y hacerlo un lugar mejor, pero tampoco quiero dejar de tener los pies sobre la tierra y saber que habrán momentos de mucha oscuridad que probaran mi persona y me convertir incluso en aquello que hoy tanto critico, pero dependerá de mi que esos solo sean pequeños instantes en el largo camino que tengo por delante, depende de mi seguir creyendo, seguir luchando y alcanzar mis sueños.
Muchas gracias a Dios por las bendiciones y las personas que se han acordado en este día especial de mi.
