Cuando termino de leer un libro me ocurre algo muy característico, entro como en un instante de trance en el cual todo mi mundo se detiene y empiezo a analizar las cosas que el libro me hizo sentir.
Kyoichi Katayama cuenta una historia no solo de amor sino de introversión y sabiduría; cuenta la historia de Sakutarô y Aki quienes se conocen en el colegio y cuya amistad se convierte en un amor lleno de dulzura e intensidad que traspasa las páginas del libro y toca los sensibles sentidos de los lectores, además claro de ser un agradable paseo por la literatura japonesa.
Pero enamorarse de alguien significa pensar primero en el otro. Si yo sólo tuviera un poco de comida, querría dártela a ti. Si tuviera muy poco dinero, antes que comprarme algo que me gustara a mí, te lo compraría a ti. Y, sólo con que tú me dijeras que estaba bueno, ya se me quitaría el hambre y, si tú estuvieras contenta, también lo estaría yo. El amor es esto.
Este libro en particular me hizo pensar el amor verdadero, en el corto tiempo que tienen algunos para disfrutarlo y en lo afortunados que somos en encontrar a esa persona y poder disfrutar con el o ella sin tiempo definido. Pero sobre todo me hace pensar en lo efímera que es la vida, que un día estamos y otro no.
La narrativa de Katayma no solo es armoniosa sino sublime, por supuesto que la traducción tiene mucho que ver en este sentido pues el traductor se esmeró en mantener el sentido preciso de la historia que desde su publicación se ha convertido en el libro más leído en Japón.
Una de las cosas que me llamo mucho la atención es que a pesar de que los asiáticos tienen mucha fama de ser muy secos, poco románticos y más bien pragmáticos lo cierto es que la profundidad de los sentimientos que profieren los personajes el uno por el otro es asombrosa, Sakutarô y Aki parecen ser personajes sencillos y comunes pero conforme avanza la historia puedes percatarte de que serán inolvidables.
Además de ser una historia de romance está llena de drama y aunque llegado su momento se convierte en algo un poco amargo, con mucha delicadeza el autor describe a la perfección lo que es el dolor y lo proporcional que es al amor profesado por una persona.
El tiempo que he estado contigo ha sido corto, pero muy, muy feliz. Tan feliz que no podía serlo más. Seguro que he sido más feliz que nadie en este mundo. Incluso en estos momentos… Con eso basta
Un grito de amor desde el centro del mundo es una declaración de amor a la vida, una oda al tiempo, una historia llena de ternura que nos envía a encontrarnos con el primer amor, que nos invita a disfrutar de los instantes de los que contamos junto al ser amado que pueden ser muy efímeros.Un libro que me dejo una sensación hermosa, como un pétalo de rosa, definitivamente un autor del que volveré a leer sin duda alguna.
Canción
Un autor panameño que admiro mucho me dijo una vez que le música te colocan en un lugar existencial muy especial y lo cierto es que para mi los libros lo hacen de igual manera por lo que siempre trato de colocarle una canción a cada lectura.
Para esta en particular me hubiera encantado conocer música japonesa que me guiara en el amor de Sakutarô y Aki pero lo cierto es que no lo es, finalmente escogí una canción anglosajona que me llena de mucha paz siempre que la escucho y que podría decirse que es mi preferida en el mundo, Feels like home de Chantal Kreaviazuk. Después de todo los brazos del ser amado tarde o temprano se convierte en tu hogar.
